-De Anales de los Cakchiqueles (Memorial de Sololá)-
Se dirigían a un lugar llamado Qalalapacay, cuando
divisaron a lo lejos a los Cakizahary y Qubulahay, así llamados los tributarios
de Ykomagi. Fueron capturados y puestos en libertad, cuando los encontraron
pidiendo misericordia los abrazaron y se entregaron diciendo que serían
vasallos de su trono y poder y que como un solo hombre le servirían; así
hablaron y fue la rendición de los Ykomagi y así salvaron la vida. Llegaron a
un lugar llamado Cakbatzulú, donde se encontraron con Tolgom, al llegar se
espantaron los guerreros y no dieron principio a la lucha. Gagavitz preguntó
que si no tenían arcos y escudos con los cuales armarse y pelear, luego los
guerreros fueron enviados a prender a Tolgom. Sin embargo, los guerreros
sentían espanto de verlo, ciertamente era temible, y le pidieron a Gagavit que
fuera él a verlo. Causaba espanto verlo y el lugar estaba temblando. Tolgom
quizo matar a Gagavitz, ya que no era su hermano ni su pariente. Tolgom era el
hijo del lodo que tiembla (por eso temblaba la tierra) y Gagvitz le dijo que lo
castigaría y bebería su sangre, al escuchar esto, Tolgom se rindió, lo
capturaron, fueron a prenderlo y llegaron a él. Decidieron entonces las siete
tribus cortarle la cabeza a su esclavo, Tolgom. Le lanzaron flechas, algunas
penetraron su cuerpo y otras fueron más allá; inmediatamente lo mataron todos
los guerreros, derramándose su sangre detrás de un álamo.
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